El fin del mundo y los superpoderes

Cuando era chica, no recuerdo bien la edad pero tenía entre 7 y 10, una noche tuve un sueño. Todavía lo recuerdo como uno de los peores y más angustiantes. No hay en mi mente nada más circundando la situación, como qué había pasado en el día, o si luego me desperté y le conté a alguien.

El sueño en sí forma parte de mi recuerdo, clarísimo, como si hubiera pasado de verdad.

Una compañera y yo estábamos en el cuarto de mis padres viendo tele. De repente yo veo la pantalla y hay imágenes de la ciudad, en vivo. La ciudad siendo progresivamente destruida por algo: el fin del mundo.

La destrucción se acercaba y yo la miraba por televisión completamente consciente de que en cualquier momento mi propio edificio sería destruido. Yo veía cómo se acercaba mi muerte y no podía hacer nada para evitarlo.

Odio saber que va a pasar algo malo y, sin embargo no poder hacer nada para evitarlo. Poder mirar o escuchar pasivamente pensando que en cualquier momento algo va a estallar.

El cáncer es algo que avanza, que puede llevar a la muerte y que yo no puedo hacer nada para detener. Como lo que le pasó a María del Carmen en esa época y a mi mamá años después.

Porque no es novedad alguna que yo quisiera proteger a mi madre. Siempre sentí que tenía que cuidarla, hacerla feliz y alejar cualquier tipo de angustia o sufrimiento. Hacer cualquier cosa para evitar que ella estuviera triste.

Otra vez cuando era chica, estaba con mi madre en el colectivo. Yo no me di cuenta de nada pero cuando bajamos ella me dijo que le habían robado la billetera. Estaba muy triste y a mí la bronca e impotencia me recorrieron el cuerpo.

Ella dijo que había visto a una mujer metiendo la mano en su cartera, pero no había hecho nada porque ésta tenía un hombre como cómplice.

Me indigné. Me encerré en mi cuarto y me puse a dar vueltas mientras la escuchaba angustiarse por lo perdido. La habían hecho llorar.

Nadie hace llorar a mi madre. Y menos en mi presencia.

La salvé. En mi mente la salvé de miles de maneras distintas. Pensaba que si hubiera tenido superpoderes habría sido capaz de defenderla. Quería volver el tiempo atrás y hacer las cosas a mi manera.

La contraparte de la persona pasiva que escucha y observa pero no puede hacer nada, es la superheroína todopoderosa que salva a la gente que no merece sufrir.

“No podés batallar el fin del mundo” me dijo mi psicóloga.

Lo más gracioso es que sí puedo. En mi mente puedo. ¡Cómo funciona la mente humana! Ahora lo relaciono.

Hace un tiempo empecé a escribir/imaginar mis novelas. Durante un gran final mis personajes logran batallar y vencer el fin del mundo. Pero claro, ellos sí tienen superpoderes.

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~ by magenta66 on April 12, 2012.

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