Ahora tengo que ver si está el beso

Todo empieza, según lo recuerdo, en cuanto entramos a la casa de mi abuela S. En el sueño ella ya estaba muerta y la casa había quedado para la familia, pero yo tenía la llave y sabía que nadie iba a venir. Había llevado a mis compañeros del colegio secundario para hacer un trabajo práctico así que teníamos la casa para nosotros.
Ellos empezaron a distribuirse por las habitaciones y yo decido ir a dormir una siesta en el cuarto que era de mi abuela. Tengo ganas de tener un sueño lúcido y por eso me voy a dormir.
Una vez dentro de este sueño dentro de sueño, estoy en la casa de mi abuela con mis compañeros pero todo se ve algo más irreal, más fantástico, había ciertas cosas que me daban la idea de que estaba soñando y era un sueño lúcido, así que aprovechaba la libertad que eso me daba.
En un momento apareció mi madre y nos pusimos a hablar en la cocina, hablamos, entre otras cosas, sobre su enfermedad. En la cocina había un calendario cuadrado y ambas lo miramos, ella parada al lado de la puerta y yo sentada en una de las sillas de la cocina.
El calendario era de los meses de enfermedad y muerte de mi madre, lo cual no me pareció extraño ya que era un sueño. Con mi madre hablamos de esos días y ella me señalaba que donde había marcadas ‘A’s eran momentos en donde había ido a hacerse quimioterapia (junto con mi abuela supongo, ya que era el calendario de ella), a mi me ponía mal ver tantas As juntas, a veces varias en un mismo día. Ella señaló un día en el cual supuestamente había trabajado toda la noche (en un trabajo que no recuerdo pero no era el que solía hacer) para luego volver e ir directo al hospital. Yo la miré llena de tristeza y le dije: ¡qué mala suerte que tuviste con todo esto!
-Sí -me dijo- pero hay otras personas que también tienen mala suerte, como M (compañera de trabajo de mi papá y eventualmente mía, de la facultad)/ Mafalda (¿? Eventual alusión a una enfermedad que afectará a alguna de ellas).
Mi madre, en el sueño, al estar muerta era como que estaba en un plano diferente, desde donde conoce todo, incluso el futuro. Esto me resulta normal a mí.
Caminamos por la casa y en un momento llegamos a la habitación que había sido originalmente de ella y ahí encontramos a mi padre con M, obviamente teniendo una relación a escondidas. Yo me enojo y me asqueo ante la situación y le grito a mi padre. Él intenta tranquilizarme pidiéndome que piense en mamá, que está enferma.
-Ella está muerta -digo, señalándola parada al lado mío- así que no la uses de excusa.
Mi madre aprovecha, ahora sí, para vaticinar el futuro de M, va a quedar paralítica, y Mafalda (quien yo no sé quién es) va a morir de cáncer.
Yo mentalmente pienso que capaz Mafalda es mi futura esposa y me prometo no casarme con alguien que se llame así.
Ahora en el living, y con mucha angustia, le pregunto entonces a mi madre sobre mí, cuál será mi futuro. Con toda crueldad me responde que no voy a vivir mucho, me voy a encontrar a mi misma en una vida patética, barriendo el piso un día y me voy a tirar por la ventana, si sigo así.
-¿y si no? ¿Y si cumplo mi potencial? -pregunto llorando.
-¿No habíamos dicho que el potencial no importaba? -me responde, haciendo referencia a una discusión anterior que no recuerdo pero aún así asiento.
-Pero ahora sí, ¿cómo va a ser mi futuro si sí cumplo mi potencial? Mis novelas.
-Va a ser un éxito moderado, eclipsado por otra serie de novelas que saldrán al mismo tiempo.
‘Éxito moderado’, está bien, pienso, no es lo que siempre quise pero es algo, está bien.
Mi madre continúa, ahora estamos frente a un espejo del living, diciendo que la persona que complicará mi éxito está sentada justo atrás mío. Esto último lo dice de manera muy tétrica y desaparece. Yo me giro y la persona sentada en un sillón inmediatamente atrás es mi tía S.
En ese momento decido que es suficiente y que quiero despertarme, salir de este sueño lúcido para seguir en la casa de mi abuela haciendo el trabajo práctico con mis compañeros. Cuando quiero volver al cuarto vuelvo a pasar
por dónde están mi padre y M, detrás de mí está mi tío R quien al ver la escena trata de tranquilizarme, yo, llena de vergüenza ajena grito y me escondo en el baño.
En algún momento la casa de mi abuela parece un salón y hay una fiesta, con muchos colores y música y maquillaje por todos lados, de distintos colores, yo bailo girando con quien es mi madre y a la vez una mujer joven y hermosa. Le ofrezco un lápiz de labio violeta, como el color de su remera y nos reímos y bailamos. Agarro un lápiz rojo para mí y me empiezo a pintar pero me sorprendo de lo desprolijo que queda. Llego bailando frente de otro espejo, esta vez en el pasillo y le doy un beso con mis labios pintados dejando la marca. De alguna manera porque tengo la curiosidad de ver si está ahí cuando me despierto.
Luego aparezco en el cuarto, aparentemente habiendo cambiado de opinión en eso de despertarme, ya que veo a mi compañero K y una chica que no reconozco manipulando la estufa. Yo sé que eso va a hacer que me despierte y les grito que paren, que todavía no quiero despertarme, porque no llegué a tener un orgasmo todavía. Pero me ignoran. Yo miro el maquillaje en mi mano y me pregunto si desaparecerá una vez que despierte. Creo que eventualmente lo hacen lo que me da la idea de que estoy despierta.
Vuelvo al living y encuentro a todos mis compañeros, supuestamente para trabajar. Uno de ellos, P, sugiere que vayamos a su casa pero yo no tengo ganas ya que estoy a dos cuadras de la mía aunque después cambio de opinión ya que si vamos a ir al colegio, la casa de P queda más cerca.
Pero otro de los chicos, sentado en el sillón con P insiste que vayan ellos solos a su casa, sólo los varones, él (G), P y F, a quien tiene del otro lado sentado. Parece muy feliz ante esta perspectiva de pasar la tarde solo con los varones y yo siento alivio al poder irme a mi casa.
Después aparezco en casa. Mi madre está en la cocina (¿con algo de comida? Esta parte se me mezcla) y le cuento del sueño que tuve mientras dormía la siesta en la casa de la abuela. Al relatarlo y llegar a las partes más feas, dudo un poco pero se las digo igual, ‘ya que esto también es un sueño’.
En ese momento mientras relato me doy cuenta de que tengo muchas ganas de hacer pis y me pregunto si ya habrá terminado S (la empleada) de hacer la casa así puedo despertarme y salir del cuarto para ir al baño. Calculo que sí, así que pienso que tengo que despertarme, pero ¿cómo? Fácil, yéndome a acostar. Supongo que tiene sentido en el sueño así que me levanto y voy para mi cuarto. Mi cuarto está iluminado y veo claramente mi cama hecha, me tiro sobre la frazada y cierro los ojos, los abro instantáneamente y mi frazada sigue ahí, iluminada, vuelvo a cerrar y hago un esfuerzo para despertarme. Abro los ojos. Mi habitación está oscura, pero es de día. Me desperté.
Bueno, creo.

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~ by magenta66 on March 30, 2015.

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