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•June 25, 2016 • Leave a Comment

I’ll continue to post Sims Content at my new url:

Forgive My Sims

(I know, I love the name!!)

Eme.

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Sims 2 Big Brother Challenge (Week 1, part 1)

•June 18, 2016 • 1 Comment
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Hello! This is my attempt at a Big Brother Challenge in The Sims 2. I’ve seen rules for TS3 so I’m basing my game on those and modify acording to the game.

I’m going to start with 10 sims, up there you see only 7 because I had already created the last 3 and I’m going to add them to the house throught the Tombstone of Life and Dead, since I don’t have a mod to allow bigger households.

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Anyway, the theme of my game is that I’ve been watching the recent version of BB from my country and I realized it was too straight, come on you put 16 (?) people in a house and they are ALL straight. I’m tired, we exist and we deserve visibility. Even in a stupid show and even through pixels.

So yeah, all my sims are gay, lesbian or bi. They are also created from my stories (I write ficcion), so no randomized, oops at that rule. But I think it’ll work fine.

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And I’ll have to be happy for you.

•June 18, 2015 • Leave a Comment

You said it will eventually happen.
With her.
And I’m seeing it happen.
And it’s not like watching a train wreck. It’s like watching a train slowly and beautiful reach to its destination, and everybody is happy.
And I’m standing here, alone.
Why did I miss that train? When did I miss that train?

Ahora tengo que ver si está el beso

•March 30, 2015 • Leave a Comment

Todo empieza, según lo recuerdo, en cuanto entramos a la casa de mi abuela S. En el sueño ella ya estaba muerta y la casa había quedado para la familia, pero yo tenía la llave y sabía que nadie iba a venir. Había llevado a mis compañeros del colegio secundario para hacer un trabajo práctico así que teníamos la casa para nosotros.
Ellos empezaron a distribuirse por las habitaciones y yo decido ir a dormir una siesta en el cuarto que era de mi abuela. Tengo ganas de tener un sueño lúcido y por eso me voy a dormir.
Una vez dentro de este sueño dentro de sueño, estoy en la casa de mi abuela con mis compañeros pero todo se ve algo más irreal, más fantástico, había ciertas cosas que me daban la idea de que estaba soñando y era un sueño lúcido, así que aprovechaba la libertad que eso me daba.
En un momento apareció mi madre y nos pusimos a hablar en la cocina, hablamos, entre otras cosas, sobre su enfermedad. En la cocina había un calendario cuadrado y ambas lo miramos, ella parada al lado de la puerta y yo sentada en una de las sillas de la cocina.
El calendario era de los meses de enfermedad y muerte de mi madre, lo cual no me pareció extraño ya que era un sueño. Con mi madre hablamos de esos días y ella me señalaba que donde había marcadas ‘A’s eran momentos en donde había ido a hacerse quimioterapia (junto con mi abuela supongo, ya que era el calendario de ella), a mi me ponía mal ver tantas As juntas, a veces varias en un mismo día. Ella señaló un día en el cual supuestamente había trabajado toda la noche (en un trabajo que no recuerdo pero no era el que solía hacer) para luego volver e ir directo al hospital. Yo la miré llena de tristeza y le dije: ¡qué mala suerte que tuviste con todo esto!
-Sí -me dijo- pero hay otras personas que también tienen mala suerte, como M (compañera de trabajo de mi papá y eventualmente mía, de la facultad)/ Mafalda (¿? Eventual alusión a una enfermedad que afectará a alguna de ellas).
Mi madre, en el sueño, al estar muerta era como que estaba en un plano diferente, desde donde conoce todo, incluso el futuro. Esto me resulta normal a mí.
Caminamos por la casa y en un momento llegamos a la habitación que había sido originalmente de ella y ahí encontramos a mi padre con M, obviamente teniendo una relación a escondidas. Yo me enojo y me asqueo ante la situación y le grito a mi padre. Él intenta tranquilizarme pidiéndome que piense en mamá, que está enferma.
-Ella está muerta -digo, señalándola parada al lado mío- así que no la uses de excusa.
Mi madre aprovecha, ahora sí, para vaticinar el futuro de M, va a quedar paralítica, y Mafalda (quien yo no sé quién es) va a morir de cáncer.
Yo mentalmente pienso que capaz Mafalda es mi futura esposa y me prometo no casarme con alguien que se llame así.
Ahora en el living, y con mucha angustia, le pregunto entonces a mi madre sobre mí, cuál será mi futuro. Con toda crueldad me responde que no voy a vivir mucho, me voy a encontrar a mi misma en una vida patética, barriendo el piso un día y me voy a tirar por la ventana, si sigo así.
-¿y si no? ¿Y si cumplo mi potencial? -pregunto llorando.
-¿No habíamos dicho que el potencial no importaba? -me responde, haciendo referencia a una discusión anterior que no recuerdo pero aún así asiento.
-Pero ahora sí, ¿cómo va a ser mi futuro si sí cumplo mi potencial? Mis novelas.
-Va a ser un éxito moderado, eclipsado por otra serie de novelas que saldrán al mismo tiempo.
‘Éxito moderado’, está bien, pienso, no es lo que siempre quise pero es algo, está bien.
Mi madre continúa, ahora estamos frente a un espejo del living, diciendo que la persona que complicará mi éxito está sentada justo atrás mío. Esto último lo dice de manera muy tétrica y desaparece. Yo me giro y la persona sentada en un sillón inmediatamente atrás es mi tía S.
En ese momento decido que es suficiente y que quiero despertarme, salir de este sueño lúcido para seguir en la casa de mi abuela haciendo el trabajo práctico con mis compañeros. Cuando quiero volver al cuarto vuelvo a pasar
por dónde están mi padre y M, detrás de mí está mi tío R quien al ver la escena trata de tranquilizarme, yo, llena de vergüenza ajena grito y me escondo en el baño.
En algún momento la casa de mi abuela parece un salón y hay una fiesta, con muchos colores y música y maquillaje por todos lados, de distintos colores, yo bailo girando con quien es mi madre y a la vez una mujer joven y hermosa. Le ofrezco un lápiz de labio violeta, como el color de su remera y nos reímos y bailamos. Agarro un lápiz rojo para mí y me empiezo a pintar pero me sorprendo de lo desprolijo que queda. Llego bailando frente de otro espejo, esta vez en el pasillo y le doy un beso con mis labios pintados dejando la marca. De alguna manera porque tengo la curiosidad de ver si está ahí cuando me despierto.
Luego aparezco en el cuarto, aparentemente habiendo cambiado de opinión en eso de despertarme, ya que veo a mi compañero K y una chica que no reconozco manipulando la estufa. Yo sé que eso va a hacer que me despierte y les grito que paren, que todavía no quiero despertarme, porque no llegué a tener un orgasmo todavía. Pero me ignoran. Yo miro el maquillaje en mi mano y me pregunto si desaparecerá una vez que despierte. Creo que eventualmente lo hacen lo que me da la idea de que estoy despierta.
Vuelvo al living y encuentro a todos mis compañeros, supuestamente para trabajar. Uno de ellos, P, sugiere que vayamos a su casa pero yo no tengo ganas ya que estoy a dos cuadras de la mía aunque después cambio de opinión ya que si vamos a ir al colegio, la casa de P queda más cerca.
Pero otro de los chicos, sentado en el sillón con P insiste que vayan ellos solos a su casa, sólo los varones, él (G), P y F, a quien tiene del otro lado sentado. Parece muy feliz ante esta perspectiva de pasar la tarde solo con los varones y yo siento alivio al poder irme a mi casa.
Después aparezco en casa. Mi madre está en la cocina (¿con algo de comida? Esta parte se me mezcla) y le cuento del sueño que tuve mientras dormía la siesta en la casa de la abuela. Al relatarlo y llegar a las partes más feas, dudo un poco pero se las digo igual, ‘ya que esto también es un sueño’.
En ese momento mientras relato me doy cuenta de que tengo muchas ganas de hacer pis y me pregunto si ya habrá terminado S (la empleada) de hacer la casa así puedo despertarme y salir del cuarto para ir al baño. Calculo que sí, así que pienso que tengo que despertarme, pero ¿cómo? Fácil, yéndome a acostar. Supongo que tiene sentido en el sueño así que me levanto y voy para mi cuarto. Mi cuarto está iluminado y veo claramente mi cama hecha, me tiro sobre la frazada y cierro los ojos, los abro instantáneamente y mi frazada sigue ahí, iluminada, vuelvo a cerrar y hago un esfuerzo para despertarme. Abro los ojos. Mi habitación está oscura, pero es de día. Me desperté.
Bueno, creo.

Fachadas (sueño).

•February 4, 2015 • Leave a Comment

Ahora estoy medicada y vivo en una especie de sopor, duermo a cualquier hora, tengo una apatía pegajosa y me despierto de repente a las 8 de la mañana más lúcida que nunca, tardando luego en volver a dormir.
Pero entre las siestas tarderas de hoy tuve un sueño que me llamó la atención por lo brillante, corto y concreto.
Concreto un sueño, go figure.
Estaba caminando por la calle pero en vez de la vereda habitual, había sobre ella una especie de plataforma, una plataforma que abarcaba toda la cuadra y era de cemento, como si caminara por los techos de las casas, pero no tan altos. Yo caminaba por ahí, como una modelo por una pasarela. A mi derecha estaba mi padre, que me miraba caminar desde abajo, con su cara llena de admiración y orgullo. Y yo ahí, elevada.
De frente en dirección opuesta y por la parte de la vereda no de plataforma, venían dos adolescentes, un chico y una chica, todos vestidos de negro, con el pelo teñido y arreglados con tachas y cinturones, como aquélla onda dark/gótica/emo que acaricié en algún momento. Mientras caminaba me miré las piernas y vi que tenía puesto un short de jean que dejaba ver claramente mis cicatrices (y además tenía una camisa a cuadros anudada a la cintura lo cual me pareció raro ya que no es algo que suelo usar así, la vestimenta pertenecía más a la modelo que a mí), pero por estas mismas cicatrices supuse que los adolescentes se sentirían orgullosos de mí y encantados conmigo.
Pero ahí frené. ¿Qué quería yo? Quería darme vuelta y salir corriendo, y eso hice. Y fui exageradamente feliz, corrí por esa vereda súper soleada (la plataforma ya no estaba), corría sin cansarme y era feliz. En frente de mí y elevada muchos metros más de lo lógicamente posible, la fachada de una casa. Era una fachada hermosa, como las de la Boca, por Caminito, muchos colores, creo que era de un azul brillante, pero las ventanas y las puertas y lo que se veía del techo eran todos de otros colores así llamativos y todo al rayo del sol. Era hermoso, era una fachada nomás y yo quería eso.
Pero yo corría metros más abajo. Feliz, pero nunca totalmente, como reflexioné. Porque jamás iría a dejar de pensar, ni en sueños. Pensaba que era bastante simbólico que yo corriera hacia un lugar que me haría feliz pero que jamás iría a alcanzar por la altura.
Pero después recordé que era efectivamente un sueño, así que me teletransporté allá arriba, a la fachada hermosa, con un cachito de vereda. Sabía que detrás de esa puerta no había nada, sólo vacío. Podía abrir y tirarme, pero no. Me recosté en la vereda a tomar sol y fui feliz.

Todas las familias felices… no hablan de frente

•February 3, 2015 • Leave a Comment

Lo sabían, lo sabían todo este estúpido tiempo y no me dijeron nada. Y yo acá sufriendo, temiendo, sufriendo por desilusionarlos y ya sabían.
Odio a esta familia con sus estúpidos hints y nunca hablar de frente.
O sea, gracias por aceptarme y todo, pero me podrían haber ahorrado la angustia de años.
Sí, es re gracioso porque me estoy quejando y debería estar feliz, debería estar aliviada y sin embargo tengo bronca, me enoja que decidan por mí, si tenés una duda preguntame, tampoco es algo tan grave.

De tintas.

•January 1, 2015 • Leave a Comment

Es el pulpo el que tiene la tinta? ¿O el calamar?
Eso dudaba el otro día mientras me bañaba y chorros de tinta violeta escurrían desde mi pelo y manchaban todo a su paso.
Como sea, el animalito emana su tinta a manera de defensa. Y nunca me había sentido tan identificada.
Está bien, a mi no me están atacando predadores que quieren hacerse un festín con mi carne. Es sólo mi familia, alimentándose de la crítica, del control que ejercen sobre mí.
El año pasado para nochebuena me esforcé, me puse una buena remera, me arreglé las uñas, me peiné. Sabía que me iban a criticar. Sabía que nunca iba a ser lo que ellos quieren. Pero no, la remera era demasiado oscura para mi complexión, las uñas una mersada, el pelo largo me quedaba mejor.
Lo cierto es que criticar van a criticar igual.
Me harté. Desde principios de diciembre me agarró la desesperación por teñirme todo el pelo de violeta. Algo que no irían a aprobar, ni mi trabajo (por eso estaba desesperada por las vacaciones), ni mi padre, ni mis tías y primos.
Pero ya fue. Estoy cansada, estoy harta de que las decisiones sobre mi cuerpo le pertenezcan a todos menos a mí.
Quiero, como se dice en inglés ‘to reclaim my body’. Reclaim es una palabra a la que no le encuentro traducción pero es perfecta. Volver a ser dueña de mi cuerpo sería, ¿pero alguna vez fue mío? ¿Cuándo tomé decisiones sobre el mismo? Decisiones libres, sin temer represalias o críticas.
Supongo que la primera vez fue cuando tenía 18 y me quise hacer un Piercing. Momento que marco como la primera vez en la vida en que hice lo opuesto a lo que mis padres querían, a propósito. Y se sintió tan bien. Tenía 18 años y era libre al fin.
Bueno, algo. Porque el control nunca cesó. Que no me ponga eso, que me arregle las uñas, que no vaya así despeinada, que no me compre tal ropa, ir de compras con mi madre terminaba siempre en una pelea. Una pelea que yo perdía a propósito. Porque no quería que ella se enojara conmigo, no quería que ella sufriera. En el fondo, quería ser la hija perfecta. Por las dudas.
Pero abajo de los sweters que ella me elegía se escondían mis cicatrices. Porque si tenía que volver a clamar mi cuerpo, la única opción que me quedaba eran las marcas. Los cortes, la sangre, finalmente algo era mío y nadie lo sabía. Hasta que las descubrió obvio.
Pero esa es otra historia.
Diciembre de 2014 me cansé. Voy a teñirme de violeta, ponerme algo para que se me vean los tatuajes, remera negra obvio, nada de vestidito, que tanto mi tía (que estaría en otra provincia) y mi padre me insistieron. No, voy a ir lo más masculina posible para confundir a los menores de la familia. Y a todos. ¿Cuál es la obsesión de mi familia de verme con vestido? Capaz quieren recuperar la ilusión de verme femenina, porque de ahí a que conozca un ‘buen muchacho’ y me case y empiece a parir niños es un paso? No, lo siento, sigo siendo igual de homosexual y anti monógama con vestido y con camisa y corbata.
Pero mi rebelión (adolescente tardía?) no fue sólo con hechos sino que también empecé a hablar.
Cuando le dije a mi tía S que no me había puesto vestido, ‘para no darles el gusto’ me dijo: ‘qué mala!’
Mala? Estuve 26 años haciendo lo que ustedes querían, sometiendome a sus críticas y consejos que nunca pedí, rompiéndome la cabeza para ser lo que ustedes querían que fuera, a costa de que me saliera sangre de los brazos.
Pero no, para ella estoy exagerando, ‘es tu realidad, no significa que sea así’
Traté de decirle que en psicología la única realidad que importa es la del paciente, la vivencia interna. Te estoy pidiendo que lo veas de mi lado. No te estoy pidiendo que te defiendas, que saltes a lavarte las manos. Estoy sufriendo y por primera vez estoy hablando de lo que me pasa. Estoy con constantes ganas de llorar, con antidepresivos y ansiolíticos, con problemas de sueño y con cortes por todos lados. Pero claro, es mi realidad.
Lo mismo mi viejo, que cuando mi psicóloga le dijo que me pasaba a psiquiatra se re preocupó y preguntó que cómo podía ayudarme y que me quería y que no estuviera mal. Pero cuando le cuento finalmente qué es lo que me atormenta me dice ‘a vos también te molesta todo’
¿Cuándo me quejé? ¿Cuándo me revelé? Capaz estás acostumbrada a la hija mansita que internamente se agota pensando la respuesta correcta siempre. Y no podés tolerar que esto soy yo. ‘¿Y si te lo pido yo? ¿Qué no te tiñas el pelo porque a mí me pone incómodo?’ Me estás jodiendo? Sabés todo lo que hice por vos? No digo que no él no haya hecho nada por mí, al contrario, de eso no me puedo quejar. Pero estoy harta de que controlen mi cuerpo.
Mi cuerpo es mío y vengo a reclamarlo. Aunque tenga que mancharlos a todos con mi tinta violeta.